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Hoy se abrió un nuevo laboratorio de baterías con valor de 8 millones de dólares en la Universidad de Michigan, es laboratorio le ayudará a Ford a desarrollar baterías más pequeñas, más ligeras y menos costosas de producir. El trabajo podría acelerar el desarrollo de vehículos eléctricos de baterías para que sean más eficientes y más económicos que los modelos actuales y para que puedan llegar más lejos con una sola carga.

El laboratorio es una planta de producción de baterías diseñada para desarrollar proyectos piloto. Se utilizarán métodos de fabricación vanguardistas para elaborar baterías de prueba que puedan replicar el desempeño de las baterías de producción a gran escala, lo que permitirá una implementación más veloz en la producción de vehículos a futuro.

“Contamos con laboratorios de baterías cuya función es probar y validar las baterías que se encuentran listas para ser producidas, pero para nuestros intereses se trata de una parte muy posterior del proceso de desarrollo”, dijo Ted Miller, quien administra las tareas de investigación de Ford en el campo de baterías. “Este laboratorio será un punto de apoyo entre el laboratorio de investigaciones y el entorno de producción, y ofrecerá la posibilidad de aportar en una etapa mucho más temprana del proceso de desarrollo. Es algo muy necesario y nadie más en la industria cuenta con nada similar”.

El laboratorio es el resultado de una colaboración entre Ford, distribuidores de baterías, la Universidad de Michigan y los gobiernos estatal y federal, y cuenta con el potencial de realizar desarrollos muy importantes en lo que respecta a la prolongación de la vida útil y duración de las baterías. Ford, el único fabricante de autos que invierte en la planta, contribuyó con 2.1 millones de dólares. Otros inversionistas incluyen la Universidad de Michigan, la Corporación del Desarrollo Económico de Michigan y el Departamento de Energía de los Estados Unidos.

Ford ha apoyado la investigación en baterías durante más de 20 años. El año pasado la empresa invirtió 135 millones de dólares en diseño, ingeniería y producción de componentes esenciales de baterías y duplicó sus capacidades para probar baterías. Ford logró acelerar las pruebas de duración, teniendo como resultado baterías de prueba que acumulan 150,000 millas y 10 años de vida útil en aproximadamente 10 meses.

Aún así, el desarrollo de baterías se encuentra en su etapa temprana y se requiere de mayor investigación. Es igual de importante, dijo Miller, que se evalúen nuevos productos químicos en formatos de celdas viables, lo cual significa que se puedan probar celdas de baterías en pequeña escala en lugar de baterías de producción a gran escala sin comprometer los resultados de las pruebas.

“Es demasiado pronto en la competencia del desarrollo de baterías para comprometerse con baterías con un solo tipo de proceso químico”, dijo Miller. “En el transcurso de 15 años la industria ha pasado de baterías de plomo y ácido a baterías de níquel-metal-hidruro y a baterías de iones de litio que se usan en las versiones comerciales híbridas de Ford C-MAX y Ford Fusion de hoy en día. Otros competidores de la industria automotriz han hecho sus apuestas, pero nosotros estamos convencidos de que una mejor solución requerirá de participación de diversos socios”.

La línea de vehículos eléctricos de Ford incluye cinco modelos equipados con baterías avanzadas de iones de litio. Los vehículos de generaciones tempranas cuentan con baterías de níquel-metal-hidruro. Las baterías de iones de litio son entre 25% y 30% más pequeñas y cada celda puede proporcionar aproximadamente tres veces la energía de las baterías de níquel-metal-hidruro.

Miller dijo que ubicar el laboratorio en un campus universitario será una atracción para que los distribuidores de baterías trabajen en problemas complejos en un entorno común. “Debemos hacer frente juntos a estos problemas en un laboratorio que cuente con un entorno neutral”, dijo. “De esta manera, todos ganamos. Creo que en muy poco tiempo se darán cuenta que muchas empresas en la cadena de suministro de baterías vendrán a Michigan para utilizar esta planta”.

“Esto también es importante para el Estado de Michigan”, añadió Miller. “Las inversiones previas se han centrado en la producción de baterías y ahora nuestro estado se convierte en un núcleo de investigación en baterías. La Universidad de Michigan se beneficia puesto que aquí vendrá lo mejor de lo mejor de las empresas automotrices, distribuidores y académicos. A su vez, esto atraerá a los mejores estudiantes. Debemos nutrir la siguiente generación de científicos en desarrollo de baterías, y a Ford le ayuda que el campus se encuentre a menos de 40 millas de Dearborn”.


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